
Amazonía pierde 24 millones de hectáreas en 2025: aceleración de deforestación alarma ambientalistas globales
Un informe ambiental alarmante divulgado por la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) revela que la Amazonía perdió 24 millones de hectáreas de cobertura forestal en 2025, representando una aceleración preocupante del ritmo de deforestación comparado con años anteriores. Esta cifra es especialmente grave considerando que equivale a la pérdida de aproximadamente 65,500 hectáreas diarias de selva tropical, una de las tasas de destrucción más altas registradas en la historia moderna. La deforestación en la cuenca amazónica es impulsada principalmente por ganadería extensiva, agricultura comercial de soya, minería ilegal y extracción de maderas valiosas. Para la comunidad latinoamericana en Europa, esta crisis ambiental tiene profundas implicaciones personales, culturales y políticas. Miles de residentes latinoamericanos en el País Vasco tienen conexiones familiares y emocionales con territorios amazónicos en países como Brasil, Perú, Ecuador y Colombia. La destrucción acelerada de la Amazonía representa no solo pérdida ecológica sino también erosión de territorios ancestrales de pueblos indígenas que han habitado y protegido la región durante milenios. Organizaciones de derechos indígenas en Europa han intensificado campañas de sensibilización, movilizando a comunidades latinoamericanas para apoyar iniciativas de protección forestal. Los científicos advierten que la Amazonía se está aproximando a un punto de no retorno ecológico, después del cual el bosque tropical podría transformarse en sabana, alterando permanentemente ciclos climáticos globales. Este cambio tendría ramificaciones catastróficas para la capacidad del planeta de regular temperaturas y absorber dióxido de carbono, acelerando significativamente el cambio climático. Los países amazónicos enfrentan presión internacional para fortalecer regulaciones ambientales, pero también enfrentan presiones económicas domésticas de sectores que dependen de la expansión agrícola y extractiva. Desde una perspectiva latinoamericana, la crisis amazónica refleja tensiones más amplias entre presiones económicas de desarrollo y sostenibilidad ambiental que caracterizan a muchos países de la región. Para las comunidades latinas en el País Vasco, esta crisis genera debates sobre responsabilidad corporativa, consumo sostenible y solidaridad con luchas ambientales en sus países de origen. Organizaciones de la sociedad civil están llamando a boicots de productos derivados de deforestación amazónica y promoviendo certificaciones de sostenibilidad en importaciones de alimentos desde América Latina.
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